Aceptar la paz en nuestro país puede ser muy difícil, puesto que tenemos que volver sobre más de 50 años de violencia, en los cuales existen muchos responsables de este mal, ¿Qué paso con la educación?, ¿Qué paso con los ciudadanos?, ¿Por qué como sociedad nos acostumbramos tanto a la violencia que no fuimos capaces de ver que había otro camino el de la paz, de la no violencia.
Abrir los ojos es difícil, es como salir de la caverna, el mito de la caverna nos recuerda que abandonar un modo de ver el mundo es difícil, que hacer entender a los otros ese modo de ver el mundo también es difícil. Basándonos en La Constitución del 91 somos aun un país joven en caminar hacia la paz, con miedo de solucionar una problemática a la que nos acostumbramos.
Tenemos en nuestro país un tipo de criminales que no hemos sabido tipificar, y no solo son los guerrilleros de las FARC, son los criminales del otro bando, los que nos han manipulado con su discurso, los que nos han llenado de temor, los que están haciendo que el capital salga del país, bajo el argumento de que nos vamos para el comunismo y es mejor abandonar la inversión en Colombia.
Viendo esto es sencillo darnos cuenta que los criminales para condenar son muchos, y que increíblemente van a quedar sin juicio, y eso porque lo que hacen no se ha tipificado como delito, y por otra parte, porque cómo condenar el colapso moral, al que han llevado al país, cómo decir que acostumbrar a la sociedad a defender una cultura de violencia, es un crimen contra la humanidad.
El proceso de paz, se trata de entender, el perdón vendrá cuando cada uno esté listo, cuando cada uno quiera pensar y reflexionar, y de mano de esto sea posible como sociedad hacer juicios morales, cuando tengamos la capacidad de entender lo fácil que es el encuentro entre el bien y el mal, y cuando eso se entiende se puede comprender entonces, como ambos bandos están situados en el punto intermedio del bien y el mal, nada en el mundo es completamente bueno ni malo, el mal radical no existe, y el bien, ese por nuestra característica de seres humanos difícilmente lo conocemos.
Los colombianos hemos sido cómplices del conflicto, y lo hemos sido porque por mucho tiempo renunciamos a nuestra capacidad de pensar, y hemos sido arrastrados por la demagogia del discurso, y ahora cuando hartos de estar en la caverna, en la caverna que nos vendió la idea de que la violencia, el armamentismo y la militarización de la sociedad son la respuesta, y unos cuantos se aventuran a salir de esta, entonces son tildados de amigos de las FARC.
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